La Navidad 2,009 llegó a nosotros…

Llego la navidad, llegó el día cúspide del año, donde todo mundo hace un paro de trabajo, deportes y toda actividad diaria. Un día de comprar una blusa o un pantalón, una camisa o un par de zapatos. Un día de comer uvas de la California americana, cosechadas  talvez por mojados mexicanos y quizá algún guatemalteco a 6 dólares la hora.

Un día donde se hace cola en las barberías, donde nos cortan el pelo acá en Guatemala, la barba ni nos la tocan.  Un día donde el tráfico local y rural se hace presente en toda la zona céntrica y del mercado local, para comprar desde los garbanzos hasta el pantalón para el niño, desde el pato hasta el chumpe alineado listo para cocinarlo en el horno tipo igloo o hacer la comida tradicional en el “polletón”, donde todas las de la casa las ponen a picar verdura y de vuelta y media.

Otros, del género masculino, desde muy tempranas horas empiezan la celebración del día con un par de cervezas o tragos de guaro y del extrañado vino “Farolazo”, igual que  los europeos, también nuestra gente toma vino.

Comiendo tanta uva y sacándole las semillas… mejor masticarlas, molerlas y tragarlas, eso ayuda a la digestión.  Pero bueno, es tiempo como dicen todos los correos, el facebook, hi5, my space y todas las redes sociales, de convivir con la familia que tenemos más cerca y los amigos.

Los famoso cohetes, han dejado de sonar, a los cachinflines les han cortado las alas, los diablitos han sido condicionados para los niños pequeños y los morteros ya no revientan como antes.

Para concluir este pequeño post, quiero recordar una anécdota que ocurrió hace unos años, cuando el famoso Cuca, el hijo de un gran maestro escritor de Esquipulas, que no puedo decir su nombre por acá por los créditos de marca, le fue a poner un mortero de los grandotes a la casa de Gerson Vega en la Santa Gudelia, tipo 4 de la mañana, cuando el Gerson ya se había ido a acostar en esos tiempos de soltería.
Gerson dormía en la sala a la orilla de la calle con techo de teja y lámina, con unas vigas de madera un poco viejitas, con más polillas que Chentío.  La bomba dio un gran estallidó que se oyó hasta la Quirio.  El pobre Gerson, del sueño y cansado del desvelo no atinaba que había pasado, salió en pijama, en medio de aquel humo y pedazos de cohete y lleno de polilla en la cabeza.  Cuando regresó encontró toda la cama y los muebles llenos de polilla, que le tocó que sacudir como una hora.    Cerca de ahí la Cuca, gozaba con los cómplices que le hicieron esta broma.   Gerson a la fecha niega lo sucedido, eso sí, en el siguiente verano le cambió la madera de la casa.

Hoy 24 es Noche Buena, mañana 25 es el nacimiento del niño Dios, la Navidad, así que a disfrutar este momento en el año, donde la felicidad tiene que penetrar en todos los miembros de la familia.

FELIZ NAVIDAD A TODOS MIS AMIGOS, LECTORES Y FAMILIARES.

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